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dimarts, 2 de febrer del 2021

Birmania: casilla 0

 




El golpe de estado protagonizado por los militares en Birmania confirma, el hecho que los militares no quieren bajo ningún concepto ceder el enorme espacio de poder que ya poseían. No ayuda que China sea visto por los militares, el mejor aliado estratégico para sus propios fines. En otro lugar, ha hablado largo y tendido sobre Birmania, y no repetiré lo allí dicho. Lo único cierto, es que la apertura al exterior de la mano del turismo, un país extraordinario, hacía posible su conexión con el resto del mundo, la pandemia y la falta de turistas, habrá agravado las difíciles relaciones entre el gobierno civil y el poder militar que controla buena parte de los recursos. Una muy mala noticia la sociedad birmana que miraba el futuro con esperanza.

dimarts, 31 de desembre del 2019

Birmania-Singapur: Epílogo

Epílogo

¡He viajado a Júpiter y no he encontrado a nadie!

He viajado y he visto, pero ¿el viaje ha cambiado mi vida? Sería presuntuoso afirmar que un viaje cambia mi vida. No dudo que los inmigrantes que huyen de la guerra, la miseria, su viaje en patera, pueda cambiarles la vida. Demasiados muertos guarda el Mediterráneo, pero los que son capaces de llegar y tienen la suerte de poder quedarse, a estos es posible que les cambie la vida.








¿En qué ayuda un viaje a configurar nuestra experiencia de lo que somos?  Cada uno debería responder a esta pregunta. Mirar a la gente de otro país, con una biografía distinta a la tuya, con una experiencia diferente a la tuya, con una historia diferente, cuando cruzas la mirada, lo que ves en general, es lo mismo que aspiramos todos, un anhelo de vivir con dignidad. En Birmania he visto esas miradas que aspiran a lo que todos aspiramos, una vida mejor. Sus caras expresivas, sus sonrisas, ante un extranjero que visita su país, hacen que se abran futuros. Una niña que es capaz de decir con naturalidad que “vende bueno, bonito y barato” en castellano, es muestra de una inteligencia emocional formidable.  No debería estar vendiendo baratijas, sino en la escuela. Diversidad de estilos de vida, campo y ciudad, y nosotros los turistas paseándonos por medio país en busca de experiencias, midiendo las distancias entre ellos y nosotros.





Viajar es agotador, en clave turista, no hay tiempo para haraganear. Demasiadas cosas en demasiado poco tiempo. No hemos podido entrar en la cotidianidad de esas personas con la que nos hemos cruzado. El idioma es un obstáculo. Es evidente que hay diferencias abismales entre el campo y la ciudad. Diferencias que las podemos entender desde nuestra perspectiva occidental. Hemos entrado en pagodas y templos, hemos contemplado a cientos de Budas. Hemos visto la devoción de la gente ¡Claro que hace pensar!

Hemos visto “el progreso” pero también la tradición. Fascina esa tradición que en occidente estamos perdiendo a marchas forzadas. El progreso se nota en las ciudades, muy parecidas a las nuestras, tráfico intenso, aglomeraciones. Todas las ciudades se parecen. La globalización equipara Yangon (Rangún) o Singapur o Barcelona. Cada una tiene su propia personalidad, pero la lógica de la globalización es que desaparezcan estas diferencias. 



¿A qué se dedica esa persona que cruza la calle? No lo podemos saber, no le hemos preguntado. El turismo crea trabajo, pero no necesariamente riqueza. La riqueza del país, está siempre en la gente. Singapur es rica, mientras que Birmania es pobre. ¿A qué se debe semejante desajuste? Birmania posee materias primas de las que carece Singapur. Prosperidad no supone distribución de la riqueza. El abismo entre ambas sociedades no se debe a la religión, ni al clima, ni a las materias primeras. El abismo se halla en la cultura política y económica. Es cierto que Singapur es una ciudad-estado, su capital principal es la gente. El capital humano. Si Birmania quiere prosperar deberá invertir en educación, sanidad, infraestructuras. Al lado del capital social, se requiere de una economía capaz de redistribuir la riqueza, no a unas élites –el ejército-, sino a toda la población. Combinar intervencionismo y economía de mercado, siendo el objetivo, algo que parecen haber olvidado nuestro gobernantes, el bienestar de los ciudadanos.

dilluns, 23 de desembre del 2019

Birmania (X): Política (y II)

Un poco de historia....

I

“Un caso aparte es el de Birmania, cuyo aislamiento comenzó con el golpe militar de 2 de marzo de 1962, que cambió su nombre por el de Myanmar, y lo sometió a una dictadura militar que ha seguido en el poder hasta 2010. Su primer representante, el general Ne Win, sumió al país en una etapa de crisis económica, con la pretensión de instalar “la vía birmana al socialismo”, que concretó en una combinación de aislamiento internacional, nacionalización de industrias, resistencia a la tradición budista (Ne Win, sin embargo, se guiaba en su política por el consejo de adivinos y astrólogos) y represión. (…) [en plena guerra de Vietnam], la dictadura militar fue vista inicialmente con buenos ojos por parte de “Occidente”.




En 1987 Ne Win, aconsejado por su astrólogo, decidió cambiar las denominaciones de la moneda, expresadas ahora en múltiplos de nueve, y convertir tan solo los billetes depositados en los bancos del gobierno, mientras los ahorros que se conservaban en los hogares quedaban sin valor, lo que aumentó el caos económico. Pérdida la confianza de sus compañeros militares, se le obligó a dimitir, reemplazado por una nueva junta militar que hubo de enfrentarse a las protestas populares de 1988, nacidas de la desastrosa situación económica, que se iniciaron con una huelga el 8 de agosto (se suponía que el “8/8/88” tenía augurios favorables), y fueron reprimidas con más de 3000 muertos.


Fue en estos momentos cuando apareció en escena Aun San Suu Kyi –hija de Aung San, uno de los protagonistas de la independencia-, encabezando la Liga Nacional para la Democracia, que ganó por amplia mayoría las elecciones (60%). (…) los militares se negaron a aceptar los resultados de la elecciones y mantuvieron durante años en arresto domiciliario a Suu Kyi, que obtuvo el premio Nobel de la Paz en 1991, y continuaron con un régimen de rígida dictadura que mantenía al país aislado del mundo exterior, sostenido por la venta de sus recursos naturales de petróleo, gas natural, oro, madera (teca) y gemas. 

Las alianzas económicas establecidas con Tailandia y con China, a cuenta de la explotación de sus recursos naturales, permitieron pacificar las zonas de frontera y llegar a acuerdos con muchos de los grupos guerrilleros. La nueva prosperidad se vio aumentada a partir de los años noventa con el descubrimiento de depósitos de gas natural en las aguas costeras, que facilitaron a los militares gestionar apoyos políticos por parte de quienes  deseaban sacar provecho de estos recursos, en especial de China e India, y les proporcionaron abundantes ingresos con los que realizar grandes obras públicas, que han incluido la construcción de una nueva capital, Na Pyi Taw o Naypidaw, donde la casta militar vive separada del pueblo, a la vez que la de centenares de pagodas. La nueva riqueza solo ha llegado, sin embargo, a los clanes militares y a su entorno, mientras que por su índice de desarrollo humano Myanmar se sitúa en 2010 en el lugar 132, por detrás de Bangladesh o Camerún.

Una nueva amenaza para la estabilidad del régimen se produjo en septiembre de 2007, con un rasgo nuevo, como era el protagonismo asumido en la protesta por los monjes budistas, que se manifestaron en masa portando símbolo de la fallida revolución de 1988, y que fueron, de nuevo, objeto de una durísima represión.


El general Than Shwe

El hombre que desde 1992 estaba al frente del poder militar, el general Than Shwe, decidió en 2010 disolver la Junta, liberar  a Aun San Suu Kyi y organizar unas elecciones, a las que no esta ni su partido se pudieron presentar, y que fueron denunciadas internacionalmente como un fraude, pero que parecían iniciar una cierta transición hacia la democracia, aunque manteniendo un considerable peso del poder militar, que cuenta con el apoyo de China (que está construyendo un gigantesco gaseoducto), de la India y de Corea del Sur, pendientes de aprovechar los recursos del país. Con estos ingresos, y con un ejército de 500.000 soldados, el régimen puede garantizar la estabilidad interior.*” (pág.442-444)


* Josep Fontana, Por el bien del imperio. Una historia del mundo desde 1945. Ed.Pasado&Presente, Barcelona, 2011



II


Constitución y elecciones: la Myanmar democrá-tica**

"En mayo de 2004 comenzó un nuevo proceso constitucional. El documento resultante se terminó y votó en 2008, en medio de una oleada de críticas por la poca de transparencia y escasa legitimidad en la redacción de la Constitución, así como por la falta de libertad de información, expresión y asociación que caracterizó el proceso. La oposición no tuvo representación en la elaboración del nuevo ordenamiento jurídico del país y, cuando la sociedad civil protestó pacíficamente en agosto y septiembre de 2007, la mano dura del Ejército dejó docenas de muertos. Tanto el proceso como el texto constitucional sirvieron para perpetuar los intereses del Tatmadaw -ejército-; las reformas aparentemente democráticas y la retirada de los militares del Gobierno enmascaran una nueva estrategia de dominio militar. La influencia formal e informal de las Fuerzas Armadas asegura todavía su control del país.

La Constitución de 2008 concede al Tatmadaw plena independencia del poder civil y un 25% de representantes en el Parlamento, suficiente para vetar cualquier reforma constitucional. Al Tatmadaw se le otorga control total sobre la defensa y la seguridad nacionales, así como sobre el control de fronteras y asuntos internos, lo que lo convierte en la institución con poderes de mayor extensión territorial y al mando de la burocracia interna. Los oficiales también se reservan el control parcial o total del poder legislativo y ejecutivo en caso de emergencia nacional. A estas prerrogativas se suman el gran poder económico y comercial acumulado por el Tatmadaw, que controla desde la industria pesada hasta el turismo. Por si fuera poco, los oficiales quedan impunes por todos los abusos cometidos en el pasado y sus miembros solamente pueden ser procesados por tribunales militares.

En 2010 se celebraron las primeras elecciones en el país desde 1990. Miles de ciudadanos pertenecientes a minorías étnicas y prisioneros políticos no pudieron emitir su voto y el promilitar Partido para la Unión, la Solidaridad y el Desarrollo obtuvo una victoria abrumadora. El partido de Suu Kyi boicoteó la votación, que fue condenada por el resto de los partidos como una farsa y por Naciones Unidas como “insuficientemente inclusivo y transparente”. Una semana después de las elecciones, Suu Kyi fue liberada tras casi dos décadas de retenciones y, desde 2015, el Gobierno está en manos de su partido, la Liga Nacional para la Democracia. La icónica líder ocupa el puesto de consejera de Estado, un cargo creado ex profeso debido al precepto constitucional, claramente dirigido a Suu Kyi, que impide acceder a la presidencia a aquellos que tengan lazos familiares con personas de otra nacionalidad.

Aunque la líder prodemocrática ha sido objeto de críticas a escala mundial por su falta de actuación ante los abusos militares contra rohinyás en Rakáin y sus evasivas no han cumplido con las expectativas de una nobel de la Paz., la realidad es que incluso ella actúa con un margen de maniobra muy reducido. Por otro lado, su injerencia en los intereses del Tatmadaw debe ser cautelosa, sutil y progresiva: aparte de que los militares rechazaron y boicotearon su nombramiento, el Tatmadaw tiene capacidad para dar marcha atrás a las pocas reformas liberalizadoras que se han aprobado si su autoridad o sus privilegios se ven amenazados. A todo esto, tampoco debe olvidarse el racismo endémico de su electorado —fundamentalmente bamar— hacia la etnia rohinyá.



Es innegable que ha habido cierto aperturismo político en Myanmar. (...) El Tatmadaw ha suavizado sus relaciones con el poder civil y se ha retirado del control directo del país, pero el hecho de que hayan sido los propios militares quienes han encabezado el proceso de democratización pone límites al alcance de las reformas. Estas limitaciones se recogen claramente por escrito en la Constitución de 2008. (...) La falta de mecanismos internos de control y equilibrio, junto con los factores históricos e ideológicos del Tatmadaw, hacen que las reformas democráticas en Myanmar sean únicamente superficiales hasta la fecha.

Una transición sin final

Una visión retrospectiva de las relaciones civiles-militares en Myanmar ayuda a comprender algunas de las cuestiones que se plantean en el país actualmente, incluyendo las atrocidades cometidas contra los rohinyás y la aparente indiferencia de Suu Kyi. La fragilidad del poder civil y la falta de paz que marcaron los primeros años de vida del Estado tuvieron una gran influencia en el desarrollo de su Historia. Asimismo, la transición ha sido liderada por los mismos que llevan más de medio siglo gobernando con mano de hierro el país, lo cual ha arruinado la validez democrática de cualquier cambio.



 A la transición le queda aún un largo camino por recorrer en Myanmar. Los privilegios y la cultura militar, la inestabilidad étnica y la ausencia de un proceso de reparación de los abusos causados por los militares son algunas de las cuestiones que deben resolverse para garantizar el control y la estabilidad de un Gobierno civil. Sus líderes deberán aumentar el diálogo con el Tatmadaw para conseguir gradualmente más confianza y un sistema político libre de interferencia militar, especialmente en lo que se refiere a la reconciliación étnica y a la seguridad."




dissabte, 21 de desembre del 2019

Birmania (X): Política (I)


Birmania:

Algo de contexto histórico


PANORAMA GENERAL *

La República de la Unión Myanmar es el segundo país de la ASEAN por extensión con 676.578 km2 y el quinto por población, con 52.45 de habitantes en 2015 según las fuentes estadísticas del país. Myanmar cuenta con 1930 km de costa divididos entre el golfo de Bengala, en la costa suroeste del país y el mar de Andamán al sur. Sus fronteras se expanden a lo largo de 6.522 km donde este linda con Bangladesh (271 km), China (2.129km), India (1.468km), Laos (238 km) y
Tailandia (2.416).




La topografía de Myanmar se caracteriza fundamentalmente por sus montañas en las fronteras del país, por su amplia meseta al este y por su única llanura que se extiende desde el centro al sur del país. La red hidrográfica presenta una orientación norte a sur, habitual en los países del sudeste asiático. Al norte, las montañas limitan con la cordillera del Himalaya que descienden por el este para conformar la meseta donde se ubica el Estado de Shan y donde el país tiene fronteras con China, Laos y Tailandia. Por el oeste, las montañas y mesetas continúan con menor pronunciación pero conformando el grueso de la frontera de India con el país. La extensa planicie central la atraviesa el rio Ayeyarwady, la principal arteria acuática del el país que nace
en las altas montañas del norte, dentro del Estado Kachin, y que desemboca en el mar de Adamán.

A nivel demográfico, Myanmar se caracteriza por su diversidad étnica, cuya relevancia ha condicionado la propia configuración del país y la estructura territorial de la república. Así, el Gobierno de Myanmar reconoce la existencia de 135 grupos étnicos, la mayoría de origen tibetobirmanos, de los cuales 108 cuentan con su propio lenguaje. Están agregados en grupos étnicos que, ordenados según mayor peso sobre la población, son el Bamar (68%), Shan (9%), Karen (7%), Rakhine (3,5%), Han (2,5%), Mon (2%), Kachin (1.5%), Indios (1,3%), Chin (1%) y Kayah (0,8%). El 5% restante lo comprende la pluralidad restante de grupos étnicos.




En cuanto al perfil religioso de la población, el budismo es la fe mayoritaria en el país con un 87,9% de población practicante. Le sigue de lejos el porcentaje de población cristiana (6,2%), musulmana (4,3%), animista (0,8%) e hindú (0,5%).

Myanmar presenta una estructura poblacional piramidal con una media de edad de 28,2 años. Se trata de una población joven donde el 44,6% de la misma tiene menos de 25 años de edad. La tasa de fertilidad es de 2,17 nacimientos por mujer.


1.1 SITUACIÓN, SUPERFICIE, SUPERFICIE AGRÍCOLA, RELIEVE Y CLIMA

Myanmar es un país del Sudeste asiático situado en la península de Indochina. Su superficie es de 676.563 Km2, casi dos veces la extensión de Alemania. Los países limítrofes son: Bangladesh y la India al noroeste; China al nordeste; y Laos y Tailandia al este y sudeste. El litoral del país tiene una longitud de 1.930 kilómetros, y se extiende a lo largo de la bahía de Bengala y el mar de Andamán.

Dentro de Myanmar existen muchas cadenas montañosas, como la cordillera Arakan, la cordillera Pegu, las montañas Shan y los montes Tenasserim, que atraviesan el país de norte a sur desde el Himalaya. Hkakabo Razi es la montaña más alta de Myanmar, con una altitud de 5.895 metros, y se encuentra ubicada en el estado de Kachin.

Las cordilleras separan los tres sistemas fluviales de Myanmar: los ríos Irawadi (Ayeyarwadi), Salween (Salawi) y Sittang. El Irawadi es el río más largo de Myanmar, con una longitud de casi 2.170 kilómetros, y desemboca en el sur del país, en el golfo de Martaban. La mayoría de la población de Myanmar vive en el valle del Irawadi, situado entre la cordillera Arakán y las montañas Shan.

Gran parte del país se encuentra entre el Trópico de Cáncer y el Ecuador. Myanmar se encuentra en la región de clima tropical de Asia afectada por los monzones, y sus regiones costeras reciben más de 5.000 mm de lluvia al año. La precipitación anual en la región del delta es de aproximadamente 2.500 mm, mientras que la precipitación media anual en la Zona Seca del centro de Myanmar es inferior a 1.000 mm. Las regiones del norte de Myanmar son las más frescas, con temperaturas medias de 21 °C; mientras que las regiones costeras y delta tienen una temperatura media máxima sensiblemente más alta, de 32 °C.

1.2 DEMOGRAFÍA Y SOCIEDAD

Según el censo nacional realizado en 2014 (cuyos resultados pueden consultarse en
http://themimu.info/sites/themimu.info/files/documents/Report_Overview_Results_of_the_2014_Census_DOP_Dec2017.), la población total de Myanmar es de 51.486.253 habitantes. En el censo no se tuvieron en cuenta a las personas que se encontraban fuera del país en el momento del censo. Solamente en Tailandia, principal país receptor de migrantes de Myanmar, hay registrados más de 600.000 trabajadores de origen birmano, y se estima que millones más trabajan ilegalmente. La densidad de población es de 81,7 habitantes por kilómetro cuadrado, uno de los índices más bajos del Sudeste Asiático. La zona más densamente poblada en Yangón, con 723 habitantes/km2, y la menos poblada es el estado Chin, con 13 habitantes/km2.

Desde el punto de vista étnico, el 68% de la población del país pertenece a la etnia Bamar. Otros grupos étnicos de Myanmar son los Shan (9%), Karen (7%), Rakhine (4%), Han (3%), Indios (2%) y Mon (2%); el 5% restante corresponde a etnias menores. El idioma oficial y mayoritario de Myanmar es el birmano (lengua tonal y con alfabeto propio), si bien en Myanmar se reconocen 117 lenguas diferentes.

Las ciudades más grandes del país son Yangón (5.211.431 habitantes), Mandalay (1.225.546 habitantes) y Naipyidó (1.160.242 habitantes). El resto de ciudades del país tienen poblaciones por debajo del medio millón de habitantes.

La tasa de fertilidad de Myanmar en 2016 es de 2,2; ligeramente superior a la tasa de reemplazo generacional, y más baja que las otros países del Sudeste Asiático con una situación económica similar, como Camboya (2,56) y Laos (2,7). Si bien nunca se ha implantado una política de natalidad en el país, la fecundidad ha disminuido significativamente desde la tasa de 4,7 hijos por mujer registrada en 1984.

Respecto a la estructura de la población, Myanmar presenta una distribución de la población mayoritariamente joven: la edad media son 27 años y aproximadamente el 55% de la población tiene menos de 30 años. Sin embargo, en la última década se ha producido un cambio de tendencia, y las cohortes de población de 0 a 4 y de 5 a 9 años han sido menores que sus respectivas cohortes previas.

La distribución por sexos de la población es muy equilibrada, con un 48,1% de hombres y un 51,9% de mujeres. La esperanza de vida es de 64,03 años para los hombres, y de 68,16 años para las mujeres, la más baja de los países del Sudeste Asiático.

1.3 PIB PER CAPITA Y DISTRIBUCIÓN DE LA RENTA

Según el FMI, el PIB per cápita en Paridad de Poder Adquisitivo (PPA) de Myanmar en el año fiscal 2015-16 fue de 5.468,8 dólares y de 6.802 dólares en 2017-18, siguiendo una senda de crecimiento que se espera que continúe en los años siguientes, en concordancia con el mayor desarrollo económico del país.




Pese a ser un país rico en recursos naturales, Myanmar es uno de los países más pobres del mundo y se encuentra dentro de la lista LDC (Least Developed Countries ó PMA, Países Menos Avanzados) de Naciones Unidas. Además, se estima que actualmente el 25% de su población vive por debajo del umbral de la pobreza y el 40% bajo la línea cercana a la pobreza.

Su PIB per cápita en PPA es tres veces inferior al de Tailandia (18.943 dólares), incluso ya es inferior al de Laos (7.932 dólares), aunque superior al de Camboya (4.321 dólares), de acuerdo a los datos del FMI. En el Informe de Desarrollo Humano (IDH) de 2018 realizado por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), Myanmar se situó en la posición 148º de 189 países analizados, bajando 1 puesto respecto al año anterior y a la cola del grupo de países de desarrollo humano medio, solo por encima de Nepal, Pakistan, Siria y Afganistán en Asia, en una situación peor a la de Camboya (146º) y Laos (139º). Pese al pobre resultado, es preciso resaltar que Myanmar ha mejorado su posición en este índice considerablemente en los últimos años.

El Banco Mundial no dispone de datos para calcular el índice de Gini, el cual mide la desigualdad en los ingresos dentro de un país, por lo que no es posible comentar este aspecto.

1.4 POBLACIÓN ACTIVA Y DESEMPLEO

El primer censo oficial realizado en Myanmar en cincuenta años, valoró la población de Myanmar en 51,5 millones de habitantes en 2014. Previamente a ese recuento, los organismos internacionales valoraban cifras más altas, en torno a los 60 millones. Esta diferencia en los datos se debe a las precarias infraestructuras de transporte y comunicaciones, lo que dificulta censar con exactitud la población, ya que algunos de sus habitantes viven en zonas remotas de difícil acceso. De hecho, el propio censo determina que el 27,3% de la población birmana no cuenta con ningún documento identificativo. Además, en Myanmar algunos grupos étnicos viven aislados o escondidos, e incluso no les es reconocida la nacionalidad de Myanmar, como es el caso de los rohingya, quienes fueron excluidos deliberada-mente del recuento, según denunció NN.UU.

De acuerdo al censo, la población de Myanmar se divide en 51,8% mujeres y 48,2% hombres. El 28,6% de la población pertenece al estrato de menores de 15 años, el 65,6% al estrato de 15-65 años y el 5,8% tiene más de 65 años. El índice de alfabetismo alcanza el 89,5%. Las regiones más pobladas son Yangón (14,3% de la población), Ayeyawady (12%), Mandalay (12%), Shan (11,3%) y Sagaing (10,3%).

Myanmar es un país étnicamente diverso. Se reconocen 135 grupos étnicos, siendo dominante la población de etnia Bamar (68%), aunque también destacan otros grupos, como Shan (9%), Karen (7%), Rakhine (4%), China (3%), India (2%) y Mon (2%).

La población activa del país, según el censo de Myanmar, ascendió al 67% de las personas entre 15-64 años (22,6 millones). La proporción de hombres laboralmente activos es mucho más alta (85,2%) que el de las mujeres (50,5%).

No existen datos exactos sobre la distribución de la población ocupada por sectores de actividad, aunque sí se conoce que el sector primario congrega aproximadamente la mitad de la mano de obra nacional, debido al peso que ocupa el sector agropecuario en la composición del PIB y la baja productividad del trabajo en este sector por su escasa mecanización.

*https://www.icex.es/icex/es/navegacion-principal/todos-nuestros-servicios/informacion-de-mercados/estudios-de-mercados-y-otros-documentos-de-comercio-exterior/DOC2019816804.html



divendres, 20 de desembre del 2019

Birmania (X): Yangon (II)- Singapur

Día 11 Yangon-Singapur


¡La nostalgia tiene remedio volviendo a viajar al lugar de tus vivencias, viaja con nosotros!


Despertar, ducharse y desayunar. A las 8.30h hemos salido para un último esfuerzo turístico y visitar los últimos objetivos planteados. Nuestro hotel, el Sule Shangri-la , ofrecía un marco incomparable como base de operaciones. Podríamos decir, que prácticamente hemos cubierto los objetivos. Nos hemos ido al objetivo principal del día en Yangon, la Pagoda de Shwedagon. La joya de la corona en el ámbito del budismo.








"Shwedagon es un complejo religioso situado en Rangún. Está presidido por la magnífica estupa Shwedagon Paya ) rodeada de templos. La estupa tiene 100 m de altura y está cubierta con un baño de oro. Se sitúa en el margen occidental del Lago Real en las colinas Singuttara. Es la pagoda más sagrada para los budistas del país ya que contiene algunas reliquias de Buda, entre ellas un trozo de tela y ocho cabellos de Siddharta Gautama." (https://es.wikipedia.org/wiki/Shwedagon)




Nos hemos descalzado, me han dejado un pareo para poder entrar, tenía un aspecto estrambótico. Ascender escaleras, mecánicas incluidas y desembocar en una explanada enorme, lleno de pagodas y en medio de ellas, la imponente pagoda dorada de Shwedagon.



Una luz radiante, creaba el clima perfecto para contemplar la pagoda dorada que irradia luz como si de un astro se tratase, a su alrededor, un conjunto de pagodas satélites en medio de un suelo de mármol que realzaba todo el esplendor del conjunto. En Birmania, el domingo también es festivo, así que había una gran multitud que oraba y paseaba en medio de una luz que hacía brillar la pagoda cargada de “pan de oro” que se ha ido acumulando desde 1948, fecha de la independencia de Birmania.





























Monjes, creyentes y turistas nos hemos mezclado para contemplar las representaciones de Buda y sus diferentes posiciones de las manos y las expresiones de la cara (mudras). Sólo contemplar el movimiento de la gente era ya de por sí un auténtico espectáculo. En el último momento, han empezado a regar el suelo, dejándolo resbaladizo y peligroso. Afortunadamente, no ha habido ningún percance. Regarlo con agua es una manera de bajar la temperatura del suelo. Volver a bajar las escaleras mecánicas y salir de la Pagoda. Dos precisiones, la primera, mi atuendo ha causado sonrisas de los parroquianos, mucha gente miraba  y sonreía ante la “pinta” que llevaba. La segunda,  he “realizado mérito” para la próxima reencarnación, al ayudar a un monje anciano que perdía pie y lo he podido coger del brazo. Lo bueno de hacer el bien, es que siempre es autosatisfactorio, te hace sentir bien.













 





En la entrada a la Pagoda si había control de los que ingresaban en ella. Hemos vuelto a coger el autobús y nos hemos dirigido al próximo objetivo del día. Hemos ido al mercado de Bogyoke (o Scott), un mercado lleno de actividad en un estado decrépito que pide urgentemente una buena remodelación. Los olores impactan en las fosas nasales, acostumbrados a otros olores.  Especies, productos básicos que se abastece la gente del barrio. Al otro lado de una avenida había unas galerías “modernas” donde la gente de Yagon compra al estilo occidental. Los precios eran proporcionales a lo que la gente gana. Las galerías tenían el aspecto de un Corte Inglés sin pretensiones. Hemos curioseado las diferentes plantas. En la planta baja había un local para tomar café y batidos. Junto a la taza de café se añadía una tacita de té.
















Después de fotografiar viviendas deterioradas por la humedad y la falta de reformas hemos ido al lago Real. Había bastante gente, está frente a la Universidad de Económicas. Los últimos momentos en Yangon tocaban a su fin. Sobre las 14.30 nos hemos dirigido al aeropuerto de Yangon, en la terminal de internacional para coger el vuelo que no llevará Singapur. Ha habido despedida de nuestro cicerone birmano, Naing, ha sido un excelente anfitrión que ha hecho que toda nuestra estancia en Birmania haya sido más fácil. En el camino para ir al aeropuerto, nuestra directora de operaciones ha sorprendido a Naing con un sobre para mostrar nuestro agradecimiento por todo, especialmente, por el cuidado que ha tratado de poner con el problema del gluten. 

Facturación, control de pasaportes y despedida de Naing, está vez de manera permanente, abrazos, besos y equipaje en mano nos hemos dirigido a la espera del embarque, pues, el avión salía a las 18h. Hemos comido unos bocadillos. En la espera he podido escribir la crónica del día, pues, literalmente, no había espacio para el relax.



Naing Z.

Embarcar en un avión de low cost de Air Singapur, Silkair, parecía una nevera. Se repartían mantas, no me extraña. No comí la cena que ofrecían. La llegada a Singapur se convirtió debido a los cambios horarios cerca de 23h.




Nos esperaba “nuestra guía”, una señora con un castellano-mexicano muy acentuado y sus facciones que parecían chinas. El autocar nos llevó por la autovía que conecta el aeropuerto hasta el centro, en Orchard (Huerto) Avd., donde se encuentra nuestro hotel, el Mandarin Orchard Singapore. En el trayecto, nuestra guía ha hecho comentarios tajantes y destemplados –por ejemplo, en el autocar que nos ha recogido del aeropuerto, algunos compañeros han cogido botellas pequeñas de agua. La guía se ha enfadado muchísimo por no pagarlas a pesar de un cartel que indicaba 1$. En el recorrido por Birmania, siempre había a nuestra disposición botellas de agua, gratis, así que el error era comprensible- y respiraba un orgullo mal disimulado del país frente a otros, especialmente, de Hong Kong. 



Hemos llegado al hotel, y hemos quedado a las 9h a la entrada del hotel para el recorrido turístico que nos espera mañana. Ducha y meterse en la cama del hotel. Mañana la cosmopolita Singapur.