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dijous, 2 de setembre del 2021

Reseña: Tus pasos en la escalera

 Reseña: Antonio Muñoz Molina, Tus pasos en la escalera. 




Una novela con elementos collage y pinceladas de Esperando a Godot. Lisboa vuelve a ocupar el escenario de esta novela. Se espera a la protagonista ausente, Cecilia. El narrador, explica con todo lujo de detalles, el traslado desde Nueva York, a Lisboa. Cambio de ciudad después de los atentados del 11-S. El fin del mundo, en horario de prime time! 

 La novela recrea la espera de la esperada. Su ausencia, a medida que transcurre la novela, empieza a ser inquietante. Lo mejor viene al final. No lo desvelaré. Pero, en el mientras tanto, el protagonista, Bruno, intenta por todos los medios a su alcance, reproducir fielmente la casa de Nueva York, en su nuevo hogar de Lisboa. 

Sus peripecias, obsesivas, son observadas con atención y en otras ocasiones con desdén, por Luria. Es el nombre del perro, fiel acompañante de Bruno. Luria, es un guiño a uno de los investigadores más sobresalientes del siglo XX, en el campo de la neuropsicología soviética. Cecilia, es el nombre que más se repite a lo largo de la novela. Ella es investigadora, su campo es el cerebro, y sus sujetos, son sobre todo ratas y sus laberintos. Investiga las funciones de la memoria y todas las variantes de desajustes que conlleva la pérdida de memoria. “Las ratas sí que sueñan, dice, como todos nosotros, y como la conozco ya sé que con ese plural se refiere a los mamíferos, como sueña Luria, o a esos gatos a los que han vuelto sonámbulos manipulándoles el cerebelo y cazan y se pelean dormidos.”. Dormir y soñar como mecanismo de asentamiento de los recuerdos. 

El arranque del libro es sin duda espectacular: “ Me he instalado en esta ciudad para esperar en ella el fin del mundo”. El miedo provocado por los atentados del 11-S en Nueva York, marca la decisión de huir a otro lugar más seguro. La novela es una cartografía precisa de los pasos que se dan, para poner en marcha una vivienda. Desde poner en su sitio todo aquello que nos traemos de la anterior vivienda, hasta las adquisiciones de todo tipo para hacer de la vivienda eso que llamamos hogar. En todo hogar hay un momento de némesis, las obras. Alexis, es quien lidera esa función con aplomo y profesionalidad. Una multitud de personas pueblan la estancia, y Bruno se siente literalmente, un extraño en el trajín de las obras. 

Las disquisiciones de todo orden, aparecen a lo largo de la novela, sea hablando de Antony Beevor –historiador-, los “cincuenta mil subsaharianos en el norte de Marruecos”, esperando saltar al paraíso. Dice Beevor al hilo de los flujos de inmigrantes: . «Los europeos votarán cada vez más a partidos racistas y preferirán la demagogia de la seguridad y las fronteras al espejismo desacreditado de la democracia».

Un capítulo interesante y extravagante, nos lo ofrece a una visita a un castillo de un antiguo cantante pop.  Su invitación causal, le permite conocer a Ana Paula. La descripción del castillo, sus extravagantes invitados, el ex cantante pop, y la charla amena para el selecto público que da el ex cantante, son un momento brillante y paródico. Ana Paula, se parece a Cecilia, en general, para Bruno, todas las mujeres se parecen en algún aspecto a Cecilia. Bruno sólo quiere a Cecilia. La espera se larga, cuenta las horas para el reencuentro. Situado cerca del balcón, puede observar con atención y discreción la llegada de los taxis o cualquier otro vehículo, dado el poco tránsito que atraviesa su calle. He dicho que no hablaré del final. Si alguien quiere saber como acaba esta historia nada mejor que leer la novela. Un lenguaje aparentemente sencillo, pero de una precisión implacable, nos revela, la capacidad de crear historias, llenas de emociones, pasiones, intrigas y reflexiones de todo orden, todo ello, medido con mano maestra.


Antonio Muñoz Molina, Tus pasos en la escalera, Seix Barral, Barcelona, 2019.


divendres, 20 de juliol del 2012

Los viajes de Punset


Acabo de leer varios libros de Eduard Punset. Desde”El viaje al amor” hasta “El viaje al poder de la mente”, pasando por “El alma está en el cerebro” y “El viaje a la felicidad”, editados en formato de bolsillo por la booket-Destino. La primera afirmación que se puede hacer es que son libros entretenidos. La mezcla de evocaciones personales, anécdotas y afirmaciones contundentes hacen de su lectura amena. He dicho “afirmaciones contundentes”, pero habría que matizar. Porque una de las sorpresas de estos libros es que en cuestiones de neurociencia –algo así como la última frontera del conocimiento- los términos como: “parece”, "es probable”, “todo indica”, “sugiere”, “posiblemente”, llenan las afirmaciones de estos textos.



El autor sugiere que en el campo de la neurociencia se está llegando al auténtico núcleo de lo que es la “verdadera” explicación de fenómenos tan dispares como el enamorarse, las psicopatías, la empatía, la felicidad, el egoísmo, el optimismo y toda suerte de comportamientos humanos. Se afirma que buena parte de nuestras acciones tienen mecanismos inconscientes. Que una parte importante de comportamientos tienen base genética, pero que requieren entornos que posibiliten que se disparen o se inhiban. La perspectiva general de sus explicaciones se basa en la teoría evolucionista. Si un comportamiento tiene éxito se debe fundamentalmente a su papel de adaptación. Aquellos comportamientos “inútiles” desde una perspectiva evolucionista han sido descartados. Desde esa óptica tiene sentido comportamientos como el altruismo. Dentro de cada organismo hay multitud de elementos que se combinan para poder sobrevivir. En este esquema el papel central del cerebro es clave. Su conocimiento y posibilidades ha empezado a ser desvelado por la neurociencia. Y su futuro parece más radiante que nunca. En un futuro más o menos próximo, nos dice, se podrá literalmente, visualizar lo que pensamos y sentimos. No sé si sentir pavor o estupor ante semejante “mundo feliz” que se nos podría venir encima.



La bioquímica del cerebro es un elemento clave en la explicación de nuestras conductas, normales o patológicas. La depresión es una de las plagas de nuestro siglo. Sin embargo, cada vez hay más consenso, en la posibilidad de remitir los síntomas de esta enfermedad. Una combinación bioquímica y predisposiciones hereditarias amén de un entorno negativo pueden desencadenarlo. La felicidad, el amor, tienen un fondo biológico. La interacción de elementos dispares hace que se tenga la impresión que se utiliza muchas metáforas para explicarnos a nosotros mismos como somos. No sé si en un escáner cerebral pueden localizar la felicidad, lo dudo, excepto, que se identifique una determinada región –sistema límbico- con la felicidad. Por supuesto, somos seres biológicos –procedemos de una evolución- albergar la esperanza de que la felicidad o el amor se puedan escáner no parece una imagen muy prometedora. Es posible que se pueda remediar o aliviar el sufrimiento de personas que sufran trastornos –depresión, esquizofrenia, bipolaridad, etc,.-, si estos tratamientos ayudan, bienvenidos sean. Deberíamos ser escépticos con respecto a identificar los que “son las cosas” –eso es hacer metafísica- con el juego científico que trata de explicarnos a través del lenguaje "cómo funcionan" las cosas. Mientras funcionan las cosas podremos decir que estamos en el buen camino. Alguien podría preguntarse ¿ hacia dónde nos dirigimos? La ciencia no puede predecir hacia dónde vamos, ha de ser la sociedad quien a través de sus imaginación proponga metas y objetivos que sirvan para dignificar al hombre. Los libros de Punset son herramientas que nos permiten redescribirnos a nosotros mismos. Mientras nos sirvan para ser mejores personas, es decir, seamos capaces de reducir el sufrimiento propio y ajeno, estaremos en el buen camino, y entonces sus libros serán auténticas guías de viaje.