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dissabte, 29 d’abril del 2023

Reseña: La sociedad del desconocimiento ( y IV)

IV

Lo que nos espera*

24

Entender y gobernar el mundo que viene







Uno de los déficits de los libros donde se diagnostican los males que nos amenazan, es la falta de alternativas que pueden ofrecernos. Una de las características actuales es la llamada a la apocalipsis o bien la exaltación del statu quo como el mejor de los mundos posibles. En ambos casos, no se dibujan alternativas. En el texto de Innerarity, en su capítulo 24, trata de ofrecer pistas para tratar de incidir en un cambio de rumbo, sabiendo que el antiguo papel del intelectual ha dejado paso o al experto o al influencer de turno. Sus pistas son en muchos casos genéricas, algunos podrían llamarlas gaseosas, pero, son un intento de ponernos en una dirección que no vaya contra los intereses de la mayoría. 

Dice Innerarity sobre el utillaje conceptual:” (…), el resultado causal de un intento de inventariar las estrategias para comprender y gobernar el siglo XXI. Creo que es un mundo que se va a caracterizar, se caracteriza ya, por la aceleración, la incertidumbre, el conocimiento, la sostenibilidad, la pluralidad, la complejidad, la inclusión, la interdependencia, la apertura y la protección. Advierto de antemano que algunos de estos valores son realidades asentadas y otros representan más bien aspiraciones normativas” (pág.227/8).

A título ilustrativo me centro en dos de los paradigmas que enumera, a saber: Complejidad e interdependencia. Empecemos por el primero.


6. Complejidad.

Innerarity hace hincapié en la falta de conceptos “nuevos” para hacer frente a la complejidad del mundo actual. Utilizar conceptos de la era “sólida” –desde Marx hasta Weber o Habermas- no siempre iluminan las complejidades que nos rodea. Nuestras sociedades abordan retos que van más allá de las escalas nacionales para traspasar fronteras, la globalización ha creado una red que requiere de estructuras horizontales en vez de las clásicas estructuras verticales (jerárquicas). Piénsese en la aparición de actores como China o la India como potencias que demandan replantear todas las antiguas estructuras geopolíticas. Lo que sucede en China, la India o Ucrania, repercuten de manera inesperada en el resto de nuestro pequeño mundo. Si se habla del cambio climático, las soluciones no serán instantáneas, ni fáciles, habrá resistencias de todo tipo, pero, sino no queremos ir al desastre –que vamos en esa dirección-, inevitablemente, habrá que dialogar y discutir con todos los países, la ONU, debería cambiar su estructura del Consejo de Seguridad –resultado de la Segunda Guerra Mundial (1945)-. Innerarity nos advierte: “(…) este no es un mundo para oportunistas, y que hay otro tipo de liderazgos que tanto la gravedad de nuestros desafíos como esa parte menos ruidosa de nuestras sociedades están demandando” (pág.231). El problema es que en el horizonte inmediato, no se acaba de ver esos nuevos tipos de liderazgos, porque en la actualidad, los modelos autoritarios o dictatoriales –Rusia o China- no hacen presagiar nada bueno.

8. Interdependencia

Consecuencia de la complejidad es la interdependencia, adiós al mundo de las fronteras y la soberanía nacional. Los problemas de nuestros vecinos, acaban llegando hasta nosotros. Lo sucedido con la pandemia es una buena advertencia que no podemos hacer frente a los nuevos desafíos con los instrumentos de antaño, por ejemplo, cerrar fronteras, tampoco en el caso de la inmigración. Se requieren soluciones que aborden los problemas desde su origen, lo que supone, esfuerzo, trabajo, diálogo entre las partes y comprensión de los problemas, para buscar soluciones que puedan satisfacer a todo el mundo. Como se puede intuir, las dificultades son máximas, no hacer nada, ni soluciona el problemas y si los agrava, generando turbulencias de toda clase algunas de las cuales, aún ni podemos imaginarlas. Dice Innerarity que “el espacio mundial se dibuja hoy en términos más inciertos. Nuestras inseguridades son compartidas y su gestión encaja mal con la idea demasiado simple de la seguridad nacional” (pág.232). Hay que pasar de la competencia a la cooperación y eso supone reconocer al “Otro”, sea en nuestra propia casa –emigración- como en el exterior. Desgraciadamente, las inercias del pasado son una pesada losa que lastra el presente y ralentizará el futuro. Con la pandemia –un reto inédito a escala global- nos alumbró un futuro al que no estábamos preparados. ¿Seremos capaces de no volver a tropezar con las mismas piedras en el futuro que ya está aquí? 



dilluns, 3 de novembre del 2014

El futuro de las sociedades democráticas (5.2)

Responsabilidad y complejidad

En nuestro modelo de responsabilidad de etapa sólida la responsabilidad se atiene a una dimensión jurídica –penal, civil- y una dimensión moral que no pasa de ser un brindis al sol. Si estos es así, Innerarity recomienda evitar “el reduccionismo causal de la responsabilidad que se agota en la regulación de los daños directos como la expansión ilimitada del principio de responsabilidad (...)”. ¿Cómo crear, pues, este nuevo concepto de responsabilidad?

Innerarity de vale de N.Luhmann – éste es otro de los referentes de Innerarity- y su concepto de “lógica de la complejidad”. Una sociedad compleja supone “una realidad llena de constricciones e interdependencias producidas por la diferenciación y el encadenamiento de efectos sinergéticos”. Para que se entienda, si contemplamos un estanque de agua y lanzamos una piedra, el resultado ya no depende de nosotros, pues, se movilizan fuerzas que escapan a nuestro control, sin embargo, somos responsables de nuestra acción y de los posibles resultados no queridos por nosotros.

Para Innerarity no hay acciones sino procesos sociales que escapan a nuestra voluntad e intención, pero que por esa lógica de la complejidad, adquieren autonomía propia. Característica de estos sistemas es “la incertidumbre cognitiva y la inseguridad normativa se han convertidos por ello en propiedades de las sociedades contemporáneas”. Esta incertidumbre cognitiva explica la necesidad de construir conceptos que permitan entender dichos procesos para poder incidir en ellos. La inseguridad normativa expresa la deficiente construcción de nuestros conceptos actuales para hacer frente a esta “lógica de la complejidad”.



Innerarity utiliza un concepto de rabiosa actualidad, imputación que se conecta a la idea de causalidad, para indicarle una nueva dimensión que “no parta de las intenciones de los autores sino de las consecuencias condicionadas por sus acciones”.  Innerarity trata de conjugar liberalismo con responsabilidad por eso puede afirmar que la “obligación de rendir cuentas no se refiera únicamente a las consecuencias intencionales, previsibles y cognoscibles sino también a los efectos no pretendidos, imprevisibles y desconocidos (...), pero de los que cabe esperar asuman la responsabilidad de esas consecuencias si median buenas razones”.


Así, pues, la responsabilidad no puede quedarse en el ámbito individual, se requiere que incluya la dimensión colectiva. ¿Cómo trasladar esa responsabilidad de lo individual a lo público? Innerarity no se olvida, como hacen los neoliberales del papel del Estado. Éste tiene que asumir un papel activo en la “puesta a disposición de infraestructuras, en la gestión de riesgos colectivos, la disminución de la incertidumbre y la generación de confianza colectiva mediante procedimientos de supervisión y en posibilitar la construcción cooperativa del bien común. ¿Cómo se puede llevar a cabo semejante obra? Llevando a cabo “regulaciones, acuerdos e intercambio de saberes”. En resumidas cuentas, la cuestión que se plantea es ¿cómo construir desde la política una nueva responsabilidad adecuada a los nuevos tiempos?