divendres, 4 de setembre del 2020

Las añoranzas de Víctor Gómez Pin

Artículo de Víctor Gómez Pin.- La España que tanto quisimos. Revista  Claves de Razón Práctica, nº 272, septiembre/octubre 2020.



Víctor Gómez Pin



El artículo es válido para cualquiera que tenga un mínimo de ecuanimidad. La pregunta obvia es ¿por qué hemos llegado hasta aquí?

El texto, nos da unas pincelas donde se reparten culpas. Una de sus virtudes, lo que no es poco, es tomar cierta distancia, no cavar trincheras. Siempre es fácil la utilización de frases desafortunadas –nacionalismo catalán-, para apuntarlas ciertas ideas. Pero, dado que venidos de donde venimos, la no demonización del adversario, se agradece.

Se desliza un errores tipográfico en la fecha de la caída del muro de Berlín, (1983) cuando todos sabemos que fue en el lejano 9 de noviembre de 1989.  Desgraciadamente, la caída del muro, fue sólo un espejismo, porque después ha habido un auténtico furor por construir muros, sea en Ceuta o Melilla, o entre EE.UU y México, amén del foso del Mediterráneo.




El autor cita un texto de Gabriel Aresti (1933-1975) que dice así:

“Cierra los ojos suave/ Meabe [Tomás Maebe] pestaña contra pestaña/ sólo es español Meabe/ quien sabe/ las cuatro lenguas de España”. En el texto, Gómez Pin, sustituye sabe por ama. 

La dialéctica entre “despecho respondiendo a la suficiencia, y del resentimiento respondiendo al desprecio, la misma palabra España, (…). (…) Esa palabra [España] que nosotros queríamos designativa de una población diversa, irreductible, lúcida, solidaria en la desgracia, celebrativa y, en con secuencia, profundamente civilizada”. 

Palabras voluntariosas, pero que desde el 1-0 de 2017, se han convertido en imposibles, al menos mientras siga la ofensiva contra los representantes de una parte de la ciudadanía catalana que se sienten independentistas. ¿Cómo esperar que podamos adherirnos a esa España imaginada que reivindica el autor del texto? No hay ninguna mención al Procés, ni a los efectos deletéreos que ha causado la STS ni las diferentes actuaciones judiciales contra el independentismo,  para la causa de esa España que reivindica.

No vale citar a Albert Camus cuando dice: “Fue en España dónde mi generación aprendió que cabe tener razón y sin embargo, ser vencido, que la fuerza puede destruir el alma y que, a veces, el coraje carece de recompensa. Ello explica, sin duda, porqué tantos hombres a través del mundo consideran el drama español como una tragedia personal, la última gran causa*” (Citado por Víctor Gómez Pin).

Esa cita, siendo lo que es, no nos dice nada de lo que está sucediendo aquí y ahora. Las relaciones entre el gobierno central y el autonómico están virtualmente cerradas. Nada indica que haya gestos para reconducir una cuestión política de la esfera judicial de la que está embarrancada gracias al anterior gobierno del PP. El actual gobierno tiene un instrumento a su alcance, la amnistía o el indulto. Sin embargo, el tácticismo de Sánchez, imposibilita que sea ahora. Cuanto más tarde en dar el paso, más desafección encontrará en la población catalana que aspira a un nuevo contrato social.



Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada