diumenge, 7 de juliol del 2013

Auto de fe (5)


Capítulo 5 de Auto de fe. Un flamante mobiliario

 

Síntesis: El capítulo se desarrolló a través de los cambios que Teresa impone en su “nueva” casa. Cambios que afectan a la reorganización del espacio de Kein.

 
El capítulo empieza con una queja de Teresa:

“-No pienso comer sola en la cocina como una criada. La señora de la cosa come en una mesa.

-La mesa no existe.

- Es lo que siempre digo: tendría que haber una “ (pág.69)

Teresa está dispuesta a llevar una revolución doméstica en su nueva casa. Se empieza por la mesa, sigue por eliminar el dichoso diván, por una cama decente y un nuevo aguamanil.

 



Teresa ha persuadido a Kein de la necesidad  de imponer nuevos cambios, en la configuración de las habitaciones ¡quiere igualdad de derechos! ¡En las comidas, Teresa habla y no para! Y Kein, quiere que pare de hablar. Acaban firmando un “contrato” donde estipula la nueva situación:

“ Declaro que todos los libros guardados en las tres habitaciones que me corresponden son legítima propiedad de mi marido, y que nunca y bajo ningún concepto se efectuará cambio alguno en dicha propiedad. Por la cesión de las otras tres habitaciones me comprometo a guardar silencio durante las comidas “ (pág.70)

Teresa no puede hablar en las comidas, pero Teresa busca otra hora para seguir su campaña de cambios. Teresa intercepta a Kein antes de su paseo matutino para lanzarle una nueva carga de profundidad: -“ (...) Yo no podría dormir en ese diván (...). En una casa decente debe haber una cama decente” (pág.70-1)

Teresa le reprocha la dureza del diván-cama. Kein, no da crédito a la insolencia de ella. ¿Cómo sabe ella, que el diván-cama es dura? ¡Kein se había olvidado de ese episodio catastrófico en el que Teresa se quitó la falda-mejillón y se recostó en el diván después de deshacerse de los libros que  lo cubrían!

La visión de Kein de ese episodio se le representa de nuevo: “Un monstruo mitad mujer desnuda y mitad blusa, dobló con cuidado las enaguas y cubrió los libros con ellas, como un sudario” (pág.72)

En su diván-cama, Kein pensaba en lo dicho por Teresa. Kein, resolutivo salta de su diván y se dirige hacia la habitación de Teresa, ¿él era el hombre!. Al entrar Teresa no daba crédito que él entrará, ¡por fin! “Se levantó de la cama sin hacer ruido, se quitó el camisón y se puso las enaguas guarnecidas de encajes” (pág.72) Teresa esperaba que su marido consumará el matrimonio, pero Teresa vio que no iba por allí los tiro. Kein dijo: -“ ¡Mañana  se me comprará una cama!- rugió él. Ella no contestó-. ¿Entendido? (pág.73) ¡Teresa volvió a la cama y fantaseo con un hombre!

Al día siguiente traen la cama y además, ¿Oh sorpresa! Un aguamanil. ¡Y todo al mismo precio! ¡Teresa si sabe comprar! Kein está fuera de sí. Su vida con Teresa se le hace insoportable. Por eso Kein le prohíbe a Teresa que entre en su estudio. “ Pues Kein aspiraba silencio como otros aspiran aire” (pág.77).

Kein se lanza a elucubraciones encerrado en su estudio acerca de la naturaleza de los libros, ¿son inorgánicos?, pero “¿quién ha demostrado fehacientemente la insensibilidad total de lo inorgánico?” (pág.78)
 
Se sentía prisionero en su propia casa. ¡Maldita Teresa! Al lavarse la cara experimentaba un cierto alivio al cerrar los ojos. Cerrar los ojos se convirtió en una necesidad, así no tendría que ver esa cama y todo lo que Teresa había hecho. Cerraba los ojos y realizaba las tareas cotidianas con una sensación embriagadora. Sintió una nueva percepción en ese estado

“La ceguera es un arma contra el tiempo y el espacio. (...). El principio dominante en el cosmos es la ceguera” (pág.83). “A la manera de Berkeley “Esse percipi: ser es ser percibido; lo que yo no percibo, no existe” (pág.84). Kein se consuela cerrando los ojos para no ver como Teresa ha trastocado su antiguo mundo.
 

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