dissabte, 22 de desembre del 2018

Argentina: Bariloche (II)

Día 10




Hemos hecho la Ruta de los Siete Lagos hasta San Martín de los Andes. Desayuno principesco y recogida del bus a las 8h. Dirección hacia el aeropuerto y antes un desvío que conduce a Villa La Angostura. Lugar residencial y vacacional de las clases medias de Bariloche. Hemos parado para tomar fotografías frente a la isla Victoria y Arrayan, nombre del árbol del mismo nombre. Después hemos alcanzado Villa La Angostura. No hemos visto la población pero hemos hecho una parada técnica. Ir al lavabo. No hemos podido contemplar nada de esta población vacacional. 





  
Lago Espejo

   




A partir de ahí, hemos recorrido los diferentes lagos que jalonan el recorrido hasta San Martín de los Andes. El lago Espejo,  Correntoso, Traful, Lago Villarino, Falkner, Lago Hermoso, Lago Machonico y Lago Lacar en San Martín. La carretera que conduce a estos parajes está llena de camping y hoteles. Muchos ciclistas hacen la ruta por esta carretera (RN40).


Lago Falkner, vistas al Cerro Buque









Finalmente, hemos llegado a San Martín de los Andes. Hemos comido en un local que ya nos esperaba. El local estaba lleno, un local que lo único bueno era el pan. El guía nos ha llevado a este lugar que ya ni recuerdo. Las calles son amplias, con un estilo de frontera. Mientras salíamos de comer, nos ha dado tiempo de entrar en una librería donde hemos podido comprar un mapa de carreteras de la R40.



De hecho, San Martín tiene su origen en 1898 como lugar para asegurar la soberanía argentina. Amplias arboledas dan a las calles un aspecto saludable. La plaza central aparece la estatua ecuestre del héroe de la liberación, José de San Martín (1778-1850). En la misma plaza hay una espectacular araucaria. 
















Cuando no íbamos, hemos parado 2’ para fotografiar el Lago Lacar y desandar el camino hasta Bariloche. Demasiado autocar y poca actividad, Hemos vuelto a parar en Villa La Angostura, ¿adivinen a qué? Finalmente hemos llegado a Bariloche.



Lago Lacar

Entrar en el hotel, descansar y contemplar las olas incesantes del Lago Nahuel Huapi. A las 20.30h nos hemos ido al restaurante del hotel. Hemos cenado magnificamente un cordero braseado y postre, manzana y helado, buenísimo. Tal vez en el centro de Bariloche hay restaurantes mejores, no lo sé, pero sin duda, el del hotel es excelente.



Ahora escribo estas líneas a las 22.20h. Hemos puesto la TV. Resulta extraño oír las versiones dobladas en castellano argentino. Se oyen muy diferentes a lo que estamos acostumbrados.

Mención a parte es nuestro guía Clemente y el conducto Pancho. Clemente ha explicado gran cantidad de noticias sobre el paisaje y el paisanaje. Nos ha contado su biografía de orígen ruso, y de la antigua Yugoslavia y como él había nacido en Bariloche. Explica la mezcla de orígen que ha forjado el país. Su visión espiritual llama la atención. Ha sido un excelente guía. El problema es que no puedes seguir todas las explicaciones.

Mañana haremos el “circuito corto” para después trasladarnos directamente al aeropuerto. Nuestro destino se encuentra en la soleada Misiones, en las cataratas de Iguazú. El día será muy largo y agotador.

dijous, 20 de desembre del 2018

Argentina: de Calafate a Bariloche (I)

Día 9

Desayuno sin prisas, el vuelo sale tarde 13h. hay mucho tiempo, lamentablemente, el hotel al estar situado en la periferia de Calafate no nos permite pasearnos por sus calles, que por otra parte, son en general, muy impersonales.


Llegar al aeropuerto, que es pequeño y situado muy lejos de El Calafate, junto al lago Argentino, en posición paralela a dicho lago, supongo que para evitar los potentes vientos que no dejan de soplar. Después me entero que los aviones despegan con el viento de frente.

Lago Argentino




El vuelo hacia Bariloche, dura 1h aproximadamente. Alguna pequeña turbulencia y un aterrizaje brusco que hace despertar a cualquiera que estuviera apurando una cabezada. Allí nos esperaba nuestro guía. Traslado al bus y dirigirnos a Bariloche. Ciudad grande, pero que no tiene encanto, y solo hay pocos monumentos salidos de la mano del hombre dignos de mención. 




Bariloche

El hotel es espléndido, Cacique Inacayal. Hemos tenido la fortuna de tener unas vistas espectaculares. Un saliente vitral nos permite contemplar un escenario grandioso, en medio del Lago Nahuel Huapi, que parece un mar.






Desafortunadamente, era festivo, y a la hora que hemos llegado al hotel, eran cerca de las 16h. Casi todo estaba cerrado. Hemos ido a comer algo, y hemos encontrado muy cerca del hotel una cafetería que tenía vistas al lago. La cocina había cerrado. He pedido un sandwich. Después de 35-40’ ha llegado lo pedido. ¡Cómo se puede tardar tantísimo en servir? Resulta que el sándwich era nada menos que cuatro bikinis calientes. ¡Quién había pedido cuatro!  ¡Suerte que había pedido una cerveza! 

Nos hemos levantado de la cafetería con la sensación de haber sido timados, no  por el precio, sino porque lo que hemos pedido no se ajustaba a lo que nos han traído. Seguramente, deberíamos haber especificado el significado lo que habíamos pedido. Nos hemos paseado por las calles para los turistas, esperaba algo más después de Ushuaia y Calafate. Hemos visto la Catedral de Nuestra Señora de Nahuel Huapi, construcción de piedra, que implica la idea de permanencia. La plaza donde se ubica el centro cívico y la torre y la estatua ecuestre. El conjunto recuerda a edificaciones alpinas. Nos hemos paseado por la calle para turistas/consumistas. Nada nuevo que señalar. Hay grandes tiendas de chocolate. Bariloche es el centro del chocolate, así lo promocionan los folletos turísticos. 










Ciertamente, eran trampas mortales para el colesterol y el azúcar. Nos hemos vuelto al hotel, he ido a correr en paralelo a lago, cerca de unos 40’. Me sentía con las piernas pesadas y me costaba respirar. ¡Faltaba entrenarse!


Después de una ducha reparadora, hemos ido al restaurante del hotel que está al mismo nivel que nuestra habitación. La cena ha sido excelente. Uno de los camareros, un chico joven y especialmente jovial, nos ha explicado que estuvo en Andorra unos seis meses y hablaba un catalán excelente.

A la vuelta de la habitación, hemos hecho fotografías del lago, el viento seguía azotando el lago. Mañana toca el circuito de los Siete Lagos. No estaba previsto pero sobre la marcha se ha acordado el precio por 1500 pesos p/p. Mañana más. Nos espera San Andrés de los Andes.


dimecres, 19 de desembre del 2018

Argentina: Calafate (III)

Día 8

A las 6h empezábamos a ponernos en marcha. El ritual de la ducha y el desayuno. Un desayuno muy completo. A las 7.30h salíamos al Parque Nacional de los Glaciares. Hemos cogido la N3 y nos hemos desviado en la bifurcación hacia Punta Bandera, la otra dirección nos había conducido ayer al Perito Moreno.






En Punta Bandera, hemos cogido un catamarán que nos ha llevado primero hasta el glaciar Upsala, desgraciadamente, desde el 2016 no se permite acercarse debido al temor de desprendimientos de hielo. Desde el 2002 al 2013 el Upsala ha retrocedido 3 km, como consecuencia del cambio climático. Sólo desde la lejanía hemos podido contemplarlo  y posteriormente al Spagazzini y el Onelli. En el trayecto al Upsala hemos podido contemplar un par de cubitos de hielo gigantes (icebergs). Los escenarios son simplemente maravillosos. 





El trayecto ha durado 5h. Sin embargo, el tiempo ha pasado volando. Fotografías, vídeos, un día de sol y naturalmente viento. Una orgía digital ha calmado nuestra sed por inmortalizar paisajes que solo hemos visto en la TV y que nosotros hemos tenido la fortuna de contemplarlo. Hacía viento, sumado a la velocidad del catamarán, que con dos motores potentisimos surcaba el lago Argentino a toda velocidad. Hay un abismo entre ver por TV estos paisajes y poder vivirlos, saboreando el frío, el viento, viviendo esta naturaleza que se nos olvida que cuando nosotros ya nos estemos en esta vida, estos paisajes continuarán. No sé si esos cubitos de hielo gigantes (icebergs) se habrán derretido, pero, para la naturaleza, eso no cuenta.








El día ha sido generoso con nosotros. El buen tiempo ha acompañado nuestra travesía. La impresión es realmente formidable. Contemplar lo que queda de la última glaciación es fascinante. Estos glaciares han perdido estos últimos 50 años una parte muy importante de su volumen, al revés de lo que sucede con el Perito Moreno que afortunadamente, se ha mantenido estable debido a su dinámica particular.




Glaciar Onelli

Glaciar Spengazzini








Contemplar los paisajes casi inalterados produce una sensación de magnificencia, un filósofo del siglo XVIII lo llamaría sublime. Alguien podría decir, delante del glaciar Upsala, “me gusta”, ¿podemos identificar ese me gusta, como expresión de mi subjetividad? Si es subjetivo, significa que quien está a mi lado, puede exclamar con igual énfasis “que horroroso”. ¿Quién tiene razón? Nuestro filósofo, piensa que lo bello, no puede identificarse con el agrado o desagrado que me produce lo que contemplo. ¿Cómo salir de este enredo?  Nuestro filósofo nos hablará de lo sublime tanto en la naturaleza como en el arte. Definirá lo sublime como “lo que es absolutamente  grande”. Lo bello tiene límites, mientras que lo sublime lo desborda. Pues bien, los paisajes que hemos contemplado caerían del lado de lo sublime. Una grandiosidad que nos recuerda lo frágiles que somos.







He hablado de lo sublime, sin embargo,  los seres humanos  estamos amenazando de manera irremediable estos paisajes debido al cambio climático. Hay suficientes datos que avalan que para el año 2050 estos gigantes helados puedan convertirse en recuerdos del pasado, si no somos capaces de revertir los efectos de este cambio catastrófico. Tal vez no deberíamos preocuparnos tanto, al fin y al cabo, es posible que un meteorito pueda chocar contra nuestro planeta y hacerlo trizas. Pero como con los meteoritos no podemos hacer nada, mejor resolver lo que sí está en nuestras manos, es decir, el cambio climático.




De vuelta el autocar nos han dejado en el hotel. Hace viento y ráfagas de 60 a 70 km, casi sostenidos. Se hace muy difícil salir del hotel, debido que el centro de Calafate está lejos. Esperamos en la habitación, descansando, la hora de la cena, que hoy se adelante a las 20.30h. Mañana nos trasladamos a Bariloche. Así que habrá que empezar a hacer otra vez las maletas.


Uno de nuestros compañeros de viaje nos ha ofrecido una charla después de cenar (22h) sobre el cielo austral. Nos ha indicado donde se encuentra la Cruz del Sur, algo así como el reverso de nuestra Estrella Polar, en el hemisferio norte. He podido fotografiarla, gracias a sus indicaciones.



La Cruz del Sur forma un rombo