dimarts, 24 de setembre del 2019

El Parlamento vacío

" (...). Cuando en cada manifestación de vida de la sociedad veía un peligro para la 'tranquilidad'. ¿cómo podía empeñarse en mantener a la cabeza de la sociedad el régimen de la agitación, su propio régimen, el régimen parlamentario, (...). El régimen parlamentario lo deja todo a la decisión de las mayorías; ¿cómo, pues, no van a querer decidir las grandes mayorías fuera del parlamento? Si los que están en las cimas del Estado tocan el violín, ¿qué cosa más natural sino que los que están abajo bailen?


(...); que para mantener intacto su poder social tiene que quebrantar su poder político; que los burgueses sólo pueden seguir explotando a otras clases y disfrutando apaciblemente de la propiedad, la familia, la religión y el orden bajo la condición de que su clase sea condenada con las otras clases a la misma nulidad política; que, para salvar la bolsa, hay que renunciar a la corona, y que la espada que había de protegerla tiene que pender al mismo tiempo sobre su propia cabeza como la espada de Damocles.*" (pág.74-5)

* Karl Marx, El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, colección Ariel 42, trad.O.P.Safont, Editorial Ariel, Barcelona, 1985.

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