dissabte, 25 d’abril del 2020

El Covid-19 no lo puede todo


“Toda muerte deja una herencia, lo que en vida fue del que se ha ido y que aparecía ante los ojos de los que le amaban en diversas formas como algo cierto – casi “una cosa”-, al desaparecer el soporte personal, se traspasa a las vidas de quien lo lloran. Y le sigue la aparición de algo del que murió en los consanguíneos, que toca a lo más íntimo y sustancial de la vida, algo que nos lleva a sentir, en la persona viviente, algo así como una sustancia*. (…)” (pág.269)



María Zambrano, El hombre y lo divino, LB, Alianza Editorial, Madrid, 2020

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